Sunday, December 23, 2007

Mercadolibre

Saturday, August 12, 2006

ARGUMENTO DE "EL CHAVO DEL OCHO"


























Resulta muy interesante contar como esta serie se acerca mucho a la realidad latinoamericana. El Chavo del Ocho precisamente se ha caracterizado por llevar a la televisión la imagen de la clase media baja condensada en una pequeña y vieja vecindad. Una vecindad donde conviven familias incompletas, problemas económicos, conflictos por hacinamiento y hasta las cuestiones discriminatorias que están presentes en toda población. El Chavo del Ocho nos muestra asi la hermosa complejidad del ser humano y rescata los valores más importantes donde otros tal vez no vean más que perdedores y fracasados.
La pregunta inicial es ¿quién es el Chavo del Ocho? Es un niño huérfano que llega a vivir a una vecindad como cualquier otra, llena de vecinos heterogéneos entre si y que no son ajenos a los problemas comunes entre ellos. Sin embargo, todas las situaciones se centran en el primer patio de la vecindad. Alli tienen sus casas los personajes más importantes: Don Ramón, quien vive con su hija la Chilindrina. Doña Cleotilde, una señora soltera que vive de su jubilación aparentemente. Doña Florinda y su hijo Quico, quienes viven en la creencia que son superiores a los demás. Se incluyen además el Sr. Barriga quien es el dueño y se encarga de cobrar mensualmente la renta y el Profesor Jirafales, el maestro de la escuela que además pretende en amores a Doña Florinda.
Todos estos personajes conviven prácticamente a la fuerza, y tienen una manera especial de hacerlo, pues el Chavo, quien llega a establecerse en el lugar es el principal dolor de cabeza de Don Ramón, que a su vez recibe las mil y un humillaciones por parte de Doña Florinda. El pobre hombre, que no tiene trabajo (pero que tampoco gusta de hacerlo) ve las de Caín cada vez que el dueño viene a cobrarle la renta, y es un excelente ejemplo del latino, del criollo, del "vivo", que consigue lo que quiere y es finalmente el Sr. Barriga quien siempre cede ante cada nuevo pretexto de Don Ramón.
La Chilindrina, su hija, es la única niña del barrio, y se hace rápidamente del liderazgo del grupo de los niños por su habilidad, heredada (seguramente a través del ejemplo) de su padre. Esta niña maquina cientos de travesuras y generalmente se sale siempre con la suya, aunque su corazón nunca haya logrado conquistar al ingenuo Chavo. Quico, el hijo de Doña Florinda es quizá el más "lento" del grupo, aún más que el Chavo (ese sí es un problema grave porque suponemos que el déficit intelectual del Chavo se debe a la desnutrición) y suele ser blanco fácil de los caprichos de la Chilindrina. Pero Quico tiene un arma muy importante que sabe explotar muy bien. Es el engreído a morir de su madre quien no tiene ni pizca de verguenza ni "clase" que ella misma pregona cuando se trata de salvar el honor de su crío.
Las situaciones más jocosas se presentan junto con la aparición de Doña Cleotilde, quien por su extraña y anticuada apariencia para los niños, suelen convencerse que es una bruja y que si se portan mal los puede convertir en cosas malas. (esto debe sonar muy familiar entre los padres que amenazan a sus hijos con cocos y monstruos) La señora vive enamorada de Don Ramón quien no le da ni bola, pero él como aprovechador que es, si la acepta cuando viene acompañada de un pastel o de un pollito asado.
Estos personajes suelen converger en situaciones que los involucran siempre, a pesar que desean estar lo mas lejos posible uno de otro. Asimismo, hay quienes desfilan por la vecindad y crean un sinnúmero de nuevas situaciones. Bisabuelas, carteros, sobrinos, primos y mascotas contribuyen a hacer a esta vecindad cada vez más revuelta de lo que ya es.